Dos ciudades castellanas: León y Ávila

29 Sep Dos ciudades castellanas: León y Ávila

 

Puede que el encabezado no sea muy exacto actualmente, ya que la autonomía se llama Castilla y León —no lo entiendo muy bien, porque la conjunción “y” indicaría dos autonomías en lugar de una—, pero como uno ha estudiado con los viejos mapas, los de Castilla la Vieja, pues se toma esta licencia de dos ciudades castellanas, León y Ávila, ambas visitadas con motivo de un viaje a Galicia desde Valencia, como punto intermedio en el trayecto de ida y de vuelta respectivamente, y ambas dos ciudades muy recomendables.

CATEDRAL FACE

La primera de ellas, León, es una de las ciudades con más espacio peatonal que conozco. Está articulado en torno a la calle Ancha —un nombre que no deja lugar a duda de sus dimensiones con respecto al resto del callejero de su entorno—, que divide los dos barrios del centro histórico: el barrio romántico, más fino, y el barrio húmedo (llamado así por unos antiguos afloramientos de agua que producían vapor), más popular, aunque esa diferencia apenas la identifiqué en el mayor ambiente nocturno y el mayor número establecimientos de restauración en el segundo. Fuera del centro histórico la ciudad cuenta con un agradable paseo junto al río Bernesga, uno de los dos que cruzan la ciudad.

CALLE ANCHA

Sus cualidades monumentales —la catedral, el arte de Gaudí, etc.— están fuera de toda duda y seguro que resultan conocidas del lector, así que, además del arte de callejear sin rumbo, que suele ser una de las mejores maneras de tomar el pulso de una ciudad, les recomiendo una visita a la Casa Museo Sierra Pambley, que se encuentra justo frente a la catedral.

EDIFICIO GAUDI

Se trata de una curiosa edificación construida a mediados del siglo XIX por Segundo Sierra Pambley y más tarde habitada por su sobrino Francisco —en ambos casos célibes y sin descendencia—, un personaje vinculado con las ideas de la Institución Libre de Enseñanza que creó la actual Fundación y que empeñó su vida y fortuna en difundir la educación y la cultura por las tierras leonesas. La casa, perfectamente conservada, tiene dos plantas, una social, la planta baja, cargada de lujos y con vocación francesa, y otra familiar, la superior, de un sorprendente rigor espartano y en la que siempre prevalece la utilidad sobre las vanidades. Muy recomendable.

Y finalmente, la gastronomía, uno de los pilares de cualquier viaje que se precie. Yo siempre aplico aquello de donde fueres come lo del terreno, así que, pinxos aparte por su vinculación con el norte, pusimos en el punto de mira a la cecina y no nos equivocamos. Extraordinaria y nada que ver con lo que podemos comprar en el súper de al lado de casa. También se anuncia como especialmente típico el botillo, una especie de tripa de cerdo rellena de diversas carnes, en especial cordero, aunque no lo llegamos a probar ya que nuestro momento de mesa y mantel era el de la cena y no nos atrevimos con esa carga de profundidad.

AVILA MURALLA FACE

La segunda de las ciudades, Ávila, posee una muralla en un estado de conservación absolutamente increíble, que delimita un casco antiguo pequeño pero muy bonito y muy cuidado, con ocho o nueve puertas al exterior, la principal de ellas la que sale a la plaza Teresa de Jesús, uno de los centros sociales de la ciudad, a cuyas espaldas se encuentra la parte extramuros que también conviene visitar por su sabor antiguo y por el apartado monumental que incluye.

AVILA MURALLA INTERIOR

Recomendamos dos clases de paseos: uno siguiendo la muralla por su parte exterior y el otro recorriéndola por su interior. Y también conviene acertar con el hotel, pues dentro de la muralla son muy caros y además el coche es un problema; y los situados en el casco nuevo pueden quedar un poco lejos. Nosotros acertamos de pleno y un poco de chiripa, así que tomen nota Hotel Puerta de la Santa, justo pegado a la muralla por su parte exterior, frente a la puerta del mismo nombre. Cincuenta euros la noche y un trato estupendo. A partir de ahí, ya saben a callejear, lo monumentos y las calles se los van a encontrar al paso, y lo mismo que sucedía con León, con un día es suficiente.

AVILA HOTEL

Y en el apartado gastronómico ya conocen nuestra máxima, pero aquí teníamos un problema ya que la carne no es nuestro fuerte —ni la roja ni la blanca— y Ávila casi lleva en el escudo de armas su famoso chuletón. La solución para mi compañera —y fotógrafa de este blog— fueron los platos de cuchara que, todo lo contrario que me pasa a mí, los adora. Los probó todos: las alubias del Barco con chorizo, la sopa castellana y hasta el pote teresiano, todos ellos con un generoso sazonado con pimentón. Yo lo tuve un poco más difícil, tanto que, aparte de un revuelto de morcilla, tuve que hacer excepciones a mi norma para poder reponer fuerzas.

AVILA VINO ROSADO

Estuvimos en dos establecimientos de distinto signo: uno más refinado, el Fogón de Santa Teresa, donde tomamos un rosado con un punto de aguja, Val de los Frailes, que estaba muy bueno; y el otro de sabor más popular, la Posada de la Fruta, el patio interior de un antiguo hotel reconvertido en comedor, en el que si pides vino no te traen la carta sino que directamente te sirven un frasco con tinto del terreno, que la verdad entraba muy bien. La gracia, al menos para los cinéfilos como yo, es que en ese lugar, cuando era hotel, se alojó el gran Orson Welles en algunos de sus rodajes y andanzas por tierras castellanas.

AVILA ORSON WELLES

Fotos: Inma Fernández

1Comment
  • Llobux
    Publicado a las 17:12h, 12 julio Responder

    Lo de Castilla y León no lo entiende ni usted ni nadie. Efectivamente la Y indica que estamos hablando de dos cosas diferentes. León (Región leonesa: Salamanca, Zamora y León) por un lado y Castilla, o más bien lo que quedo de una Castilla la Vieja en la que nunca estuvo León. Revise los mapas antiguos y podrá comprobarlo. Un saludo

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