MacGuffin

POST 087.1

12 ene MacGuffin

 

En la larga conversación que Alfred Hitchcock mantuvo con François Truffaut y que quedó recogida en un libro de cabecera para los cinéfilos —El cine según Hitchcock—, el maestro le explicaba, al entonces joven cineasta, el sentido de este término que él mismo se había sacado de la chistera para referirse a uno de los mecanismos más frecuentes de su cine.
Lo hizo, tal como corresponde a alguien que se ganaba la vida contando historias inventadas, creando una pequeña anécdota que, más o menos, viene a ser algo así, y disculpen si, ocasionalmente, me alejo algo del original, pero uno también se dedica a eso de contar a historias y se encuentra, igualmente, aquejado del síndrome del mentiroso compulsivo.

POST 087.2

Dos hombres viajan juntos en un tren y uno de ellos, al observar el voluminoso y extraño paquete que transporta su compañero de departamento, no puede evitar preguntarle:
—¿Qué es ese paquete que hay en el maletero que tiene sobre su cabeza?
—Ah, eso es un MacGuffin —contesta el otro como si fuera lo más normal del mundo.
—¿Qué es un MacGuffin? —insiste el primero, que nunca había oído hablar de tal artefacto.
—Un MacGuffin es un aparato para cazar leones en Escocia —responde el segundo sin inmutarse.
—Pero si en Escocia no hay leones —replica desconcertado el primero.
—¿Ah, no? —concluye el segundo sin perder el aplomo— En ese caso, esto de ahí no es un MacGuffin.

POST 087.3
Trasladando la explicación a un lenguaje menos narrativo —y por lo tanto más lógico— diremos que un MacGuffin es una expresión acuñada por Alfred Hitchcock que designa una excusa argumental que motiva a los personajes y al desarrollo de una historia, pero que carece de relevancia por sí misma.
La característica que distingue al MacGuffin de otros tipos de excusas argumentales es que es intercambiable, podemos sustituirlo por cualquier otro hecho u objeto y la historia continúa exactamente igual. Un ejemplo de MacGuffin, extraído por supuesto de la filmografía de Hitchcock, sería la fórmula secreta que recuerda el memorista circense de «39 escalones». Todo continuaría igual si se tratara de una clave de acceso a un banco, una lista de nombres de espías o de cualquier otra cosa.

POST 087.4
En la filmografía de Hitchcock es muy frecuente el uso de este recurso pero también podemos rastrearlo en numerosas películas. Por poner un ejemplo que pueda sorprender al lector, en «La reina de África», la genial película de Huston, el objetivo que empuja a los personajes a correr mil peligros, en lugar de permanecer ocultos hasta el fin de la guerra, es hundir un destructor alemán que domina un lago clave para la entrada de las tropas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial. La película hubiera sido exactamente la misma si, en lugar de eso, nuestros personajes debieran llevar a través del río y hasta una aldea perdida en la selva una vacuna que salvaría la vida de un niño aquejado de una grave enfermedad. Es así porque la película nos cuenta otra cosa, la historia de amor entre Kate y Bogart, y el móvil no importa, por trascendente que parezca, cambiar el curso de la guerra o salvar la vida de un niño. Es un MacGuffin.

POST 087.5
Se acaba de estrenar, y éste es el motivo de esta entrada, una película titulada «Brad’s status», en España distribuida como «Qué fue de Brad», una inteligente reflexión sobre la vida contemplada en esa (desdichada) frontera de los recuentos, en la que el propio argumento, en realidad inexistente y además no resuelto, prácticamente constituye, en su integridad, un MacGuffin. Buena muestra de la vitalidad de este recurso del maestro que ocupa un lugar destacado en la caja de herramientas de todos los que andamos a vueltas con eso de la ficción.

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